domingo, 7 de mayo de 2017

Día 18

La luna anterior tomó la decisión más importante de esta etapa, la que tenía que marcar un antes y un después en mi. Me aventuro en aguas conocidas, aunque diferentes. Pensé y tuve claridad tantas cosas en este tiempo, cosas que hoy me parecen confusas. El amor queda, muta, se divierte, se esparce, me amo, me toco, me siento; ahora no a través de ti. Sucumbo ante la necesidad de mirarte y abrazarte, aunque me duele, me parte más el corazón, lo parte y luego lo junta y lo parte otra vez. Un ir y venir de roturas y junturas que amedrentan a mi mente que hoy se configura frágil. Ahora, mi utera y yo nos amamos, nos juntamos, nos tocamos, nos sentimos en profunda conexión, en soledad. Palpita caliente. Te siento.
Aprendo de nuestra soledad, escucho tu silencio, tu ausencia me pregunta, las sombras me contienen. La pena, la siento, oscura, gestándose en mi vientre. Pariré la oscuridad de mi cantar en un par de semanas, y con ella vendrá el amor. Me lo entrego a mi, me baño con él, me encierro en su kütral, me entibio en él. Amor por mi. No guardo rencor con nad(a)ie. Sostengo este amor en la vibración de mi útera, en el andar de mis senos que recuerdan tus manos, recuerdan tu pecho. Amor por ti. Vendrá el amor. La luna me acuna. me rescata. Voy a sumergirme en ella, seremos una y el amor vendrá. Amor por mi. Amor por ti.
Suspiro tu recuerdo, para que te quedes bien dentro de mi. aspirar cada gota del olor de tu amor.

-Voy cerrando los ojos anhelando verte otra vez-

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